martes, 23 de julio de 2013

Sin nada para dar

Escribo por ti.
Escribo para ti, aunque sé que es inútil mi intento.
Ya no existes... Y yo tampoco.
Nos fuimos juntos a caminar por la vida.
De pronto miré a mi lado y ya no estabas. 
De seguro a ti te pasó lo mismo cuando me buscaste.

Hoy, envío besos, cartas y pedazos de mi alma a un vacío cibernético.
Tengo que deshacerme de ellos. Son tuyos. Yo no los quiero.

No vuelvas amigo. No vuelvas Nada.
Lo que tenía para darte lo he ido arrojando a la basura.

23 de julio 2013.

Mi Universo

Cuando toda esta locura pase. Cuando, después de este big bang, esta nada se transforme en Universo, en mi Universo. Ojalá estemos cerca, ojalá tengamos la capacidad de perdonarnos todo lo que nos hicimos, ojalá que existan posibilidades entre nosotros.

04 de junio 2013

jueves, 18 de julio de 2013

Soy madre!

Yo soy madre! 

Antes de parir, no sé quién era, ni por qué era... No tenía rumbo y no creía en nada que me quitara el sueño.
 

Hoy soy madre de tres bebés. De dos grandes hombres y de la más grande de las mujeres. Soy madre de sus manos perfectas y de sus caritas simpáticas y traviesas. Soy madre de todas sus travesuras, de todas.
Parí a tres seres que Dios quiso que vinieran al mundo y que lo hicieran a través de mí. A mí se me dió la responsabilidad absoluta de cuidarlos y educarlos.
Por ellos descubrí el miedo a la vida y el miedo a la muerte. Por ellos Dios sembró en mi corazón toda la fe y la esperanza que cupo.
Así que públicamente confieso:
Que no existía antes de mis hijos.
Que mis utopías son genéticas, porque mis hijos las heredaron.
Que cambiaré el mundo, porque mis hijos lo merecen.
Que cambiaré yo. Cambiaré de idea, cambiaré de color, cambiaré de planeta, cambiaré de Dios... si considero que de esa manera les doy el mejor ejemplo a mis hijos.
Que no mataré a nadie. He vivido a tres personas. Dios creó dentro de mí órganos, venas, músculos, piel, tres cerebros, tres corazones, seis pulmones y muchas uñas. Soy poderosa. No tengo nada que demostrar.
Que seré malvada con mis hijos. Oh Si!!! Los torturaré con horarios, libros, ejercicio, vegetales y leche. No los dejaré acostarse tarde NUNCA y supervisaré los programas de TV. Ah! Nada de juegos violentos. 

Qué mala soy!
Que no confiaré en nadie. Sólo yo sé lo que es mejor para ellos y los sé cuidar bien.
Que algún día los veré partir por caminos con los que yo ni sueño... y los dejaré (Lo prometo)

En fin, sólo quiero decir que soy feliz criando a estos pequeños alienígenas, que rayan paredes, ensucian todo, rompen lo irrompible, hacen pataletas y gritan y lloran. Pero definitivamente, vinieron al mundo con la facultad de hacer feliz a quien quiera dejarse. Que me acarician con sus manitas y me devuelven la fe en este mundo loco que tanta veces me decepciona y me hace gritar de impotencia.

Buscando a Stephanie


Entre tantas frases de Neruda (y poemas y odas y un sin fin de letras), hay una que está llamando, poderosamente, mi atención.
Dice lo siguiente: "Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas".
Desde los anales de la historia el hombre ha tratado de responder una serie de preguntas sobre su origen, su función y su destino. Y la más apremiante de ellas ha sido ¿Quién soy?.
Es fácil hacer la pregunta y la sociedad nos lanza una serie de etiquetas y patrones en los que nos obligamos a calzar, sin lograrlo del todo. Nos torturamos, mutilamos y retorcemos para adaptarnos a las exigencias de no se sabe quien.

No sé ustedes, pero cuándo era una niña , tenía claro quién era y lo que quería. Si algún profesor con aires de sabelotodo me hacia un test de personalidad y preguntaba quién era yo, yo respondía que era Stephanie y quedaba satisfecha aunque mi profesor tachase la respuesta.
El punto es que cuando somos niños no nos obligamos a encajar en etiquetas porque no es nuestra naturaleza, pero al ir creciendo aprendemos que cuando somos auténticos el mundo puede darnos la espalda y quitarnos su amor.

Es difícil, después de adultos, mirarnos a nosotros mismos, evitando ponernos etiquetas de "Soy gordo", "Soy buena", "Soy torpe", "No sé esto o aquello" y aceptar el ser perfecto que Dios creó y que somos.
Reconocernos, aceptarnos y aprobarnos es una tarea casi imposible si nos dejamos llevar por los estándares de afuera y seguimos atropellando al niño que una vez fuimos y que sabe muy bien quién es.

No sé ustedes, pero yo quiero ser la mujer que más admire la niña que fui una vez. Quiero ser, todos los días de mi vida, yo misma, aunque eso me ponga al margen de los caminos trazados por otros a quienes yo no conocí. Quiero ser la mujer que enseñe a mis hijos a ser auténticos, originales, irrepetibles. Quiero amarme a pesar de mis defectos y darme el permiso de amar otros. Quiero ser feliz. Quiero llorar o reír a mis horas, aunque el mundo me diga que es inapropiado.

En fin, quiero ser muchas cosas, todas a la vez y una por una y un día que puede ser mañana, cuando esté frente a mi creador, voy a poder decirle que fui todo lo que pude, que lloré de emoción con los amaneceres, que reí a carcajadas en los funerales, que celebré mis desaciertos, fracasos y mis días grises, que oré y sentí pánico en mis triunfos, que me callé y que grité, que escribí para sanar mi alma y sané las de otros. Que fui mala, que fui buena, que fui loca y fui cuerda, que fui alegre y que fui melancólica, que fui práctica y melodramática, que fui muda y que fui cantante, que fui poeta y analfabeta, que viví y que maté, que herí y que sané, que olvidé y que recordé.

Quiero ser yo, aunque eso signifique no ser la más buena, ni la más acertada.
Yo soy Stephanie. A veces soy algunas cosas, suelo cambiar con bastante frecuencia, de rumbo de ideas, lo que creía ayer puede ser que hoy no lo crea, lo que fui ayer, tal vez, no lo sea mañana. Tengo montones de defectos y un sinfín de virtudes.

Voy rumbo a encontrarme a mí misma. Me gusta lo que veo en la distancia.
Les deseo un buen viaje.

07 de julio 2013

Mi camino




El camino es largo y en apariencia solitario.
Asusta.
Sin embargo, he de recorrerlo.

En el punto de partido quedan todos y todo.
Y me dirijo a una nada aparente.
Todos mis prejuicios y miedos se ponen en pie
Para recordarme que nunca lo he hecho.
Me gritan que nunca lo lograré,
Que es "peligroso".
Mis deseos y apegos lloran y se lamentan
Convencidos de que todo lo perderé.

No he de negarlo...
Sus razones me convencen.

Pero es que llegó el tiempo de las "sinrazones"

22 de junio 2008 

Dedicatoria


Escribo para sanar mi alma.
Escribo porque Dios me dió el don para hacerlo.
Escribo porque me libera.
Escribo por ti, pero no para ti.

18 de julio 2013