Como si no hubiera otra cosa que hacer.
Como si pensar en ti fuera importante.
Esta manía de evocar un pasado tan pasado.
Este silencio que habla tanto de ti.
Las estrellas que aún brillan con tu luz -¡Cómo si fueras luz! ¡Qué locura!-.
Esta luna a la que le aullo tu nombre, a la que mi piel le grita el deseo.
Esa luna...
Estos pasillos que están llenos de ti como si los caminaras.
Esta brisa que me acaricia con tus manos ¡Cómo si yo quisiera tus caricias!.
Este silencio que me habla tanto de ti.
Y mis sueños... Sueños locos que se empeñan en soñarte.
Tú ya no existes, pero yo me empeño en crearte, emulando a un dios que juega con su dulce Adán, para después destruirte en el día del juicio y reconstruirte una vez más.
Ya no hay nada...
Todo esto es producto del cansancio de una larga jornada de trabajo.
13 de Diciembre de 2013
01:53
