miércoles, 18 de diciembre de 2019

Si pudiera hablarte...


"...Pero si volvieras, sé que nada cambiaría.
Pero si volvieras todo se repetiría.
Si pudiera hablarte, ¡Cuánto te diría!
Porque si volvieras sé que no comprenderías,
Que eras mi equipaje, que eras mi bandera,
Que no había mejor paisaje que tu cordillera,
Que eras el viaje a la última estrella
y como celaje fuiste borrando la huella.
Si pudiera hablarte, ¿De qué serviría?

Porque si volvieras, sé que no comprenderías
Que eras el lenguaje de una tragicomedia,
Que eras el pietaje de mi última escena,
Que eras el chantaje, luego mi condena
Y mi plan de escape nunca cruzó tu frontera.

Si pudiera hablarte, ¡Cuánto te diría!..."

3 años de ausencia...
Parece una eternidad.
Cronos me sigue jugando sucio.
Sigo a la izquierda de tu ausencia.

18 de diciembre 2019



jueves, 9 de mayo de 2019

El lago...


Sumergirme en el mar de mis emociones, no es una de mis cosas favoritas en el mundo.

Según la astrología occidental, tengo al Sol en Virgo, mi ascendente es Géminis, tengo a Júpiter en Acuario, a Mercurio en Leo y mi Luna nació en Capricornio.
Según mi querida Natalia Nanetti, eso quiere decir que yo soy mental y después sigo siendo mental.

Así que aunque mis emociones son intensas debo sumergirme realmente a profundidad para ir a su encuentro.

Me duele. Literalmente experimento dolor físico en el proceso de mirar y trabajar mi emocionalidad estancada.
Mis bloqueos y miedos se somatizan y siento frío y calor a la vez.
Meditar es una pesadilla porque abro portales que me asustan. Sueño... O viajo mientras duermo, no sé.

No voy a mentir, en ocasiones vuelvo a la orilla del lago y me quedo echada en mi procastinación.
No tengo moral para decirle a nadie que se lance al agua...
Yo no me he sumergido como debería, no logro comprender las aguas ni dejarme arrastrar por ellas. Todavía hago todo esto desde la lucha.

Estoy en un punto en el que me siento un total extraterrestre, inadaptada a este cuerpo, a esta vida, a este planeta.
No estoy segura de querer ser como los dormidos, pero aún no soy de los despiertos

La meta es ser feliz y este proceso (que con frecuencia me lanza al mismísimo averno), es lo que mi alma me pide.

Sigo en la orilla incorrecta... Sé que cruzaré, pero hoy no. Me siento agotada.


Stephanie Ochsner 09 de Mayo 2019
Foto de @lifeofthoms

miércoles, 20 de febrero de 2019

Tarea de la semana


Observarme, mirarme, contemplarme...

Mis ojos siguen tan pequeños como siempre, pero están triste.
Mi nariz, sigue en el centro de mi cara.
Mi boca... mi boca, esa boca, esta boca...
Mis cejas son las cejas de snoopy.
Mis pecas se multiplicaron.
Mi frente sigue siendo amplia y pálida.

El conjunto está muy bien hecho...

Estoy triste y no me gusta mirarme, veo en mi rostro marcas, marcas de guerra y no me gusta.

Seguiré mirándome...

Primera tarea: Lograda.

20 de febrero 2019


domingo, 6 de enero de 2019

El Miedo, la Tristeza, el Lago y Migo



En los últimos años he tenido una pésima relación con “Migo Misma” y en mi defensa, voy a decirles que “Migo” se las trae, pero  sin su ayuda, mis letras no son las mismas, por eso en estos últimos meses, sólo escribo cuentas y recetas, pero a estas alturas ya todo me empieza a salir medio poético :-/


Yo soy una mujer de letras. En la oscuridad de mi cuarto, en medio de las noches estrelladas y de las que no lo son, la brisa que sacude los árboles afuera y que se empeña en entrar a mi cuarto, me susurra historias, me trae los cantos de los amigos de Baco… La luna me besa la frente y susurra cosas que yo no quiero oír…


Lo siento, es que tengo una herida engangrenándome el alma y para ser honesta, me dio por no mirarla, a ver si con eso se cura.
(Que no salga ningún psicólogo a decirme que eso se llama negación, ni a diagnosticarme nada y los religiosos absténganse. Sé que estoy en negación y sé que Dios es mi Padre, pero eso no cura por sí sólo. Así que no me salgan con diagnósticos ni exorcismos)


Así que ahora estoy en una mesa de dialogo con mis ángeles y demonios…


Yo sé que cuando el Creador del Universo pensó en mí, fue algo como: “Bueno, ella que sea feliz. Su corazón derramará felicidad, aún cuando la tristeza le nuble la vista. Ella cantará, aunque el llanto le corte la voz, ella bailará aunque sus pies quieran huir, ella sabrá que nació para ser feliz y será de letras, vivirá de ellas, para ellas y por ellas”


Y la verdad es que me siento así! 
Aún en medio de mis peores tormentas, cuando levanto la vista y constato que el cielo sigue sobre mi cabeza, una paz (que no es mía) me hace seguir, contra todo pronóstico. (Así que no se extrañen cuando en medio de una crisis total, yo estoy mirando el cielo o sé cómo estaba el cielo en momentos significativos)


Pero también es cierto, que estoy triste…. Y es una tristeza, honda, silenciosa, íntima. Es un lago, de esos de aguas tan serenas y oscuras, que asustan, porque no sabes qué monstruos puede esconder.


Yo sé nadar, lo hago muy bien y sé que no puedo rodear este lago y tampoco puedo quedarme a vivir en su orilla… pero tengo miedo. Miro el cielo y hasta los rayos y las centellas me hablan de mi herencia, pero tengo miedo. Miro atrás y sé que no hay nada que buscar allá, que no quiero ni puedo volver allá, pero tengo miedo. Ya colgué una hamaca cerca de la orilla, diciéndome: “Debo conocer el lago antes de cruzarlo”, pero sé que eso es una mentira… eso se llama miedo y diplomáticamente le llamamos procrastinar. El lago no me dice nada, no tiene nada que decir, él está allí para ser atravesado y ya. Sé que si se desata la tormenta cuando esté en medio de sus aguas, voy a estar bien. Sé que los monstruos, no lo son y que si hay alguna amenaza real, estaré bien también… Pero tengo miedo. Sé que cuando lo decida, cuando venza mis barreras mentales, el lago será un charco y me divertiré chapoteando en él, pero tengo miedo.

Que vaina tan coño e’ madre es el miedo!!! Y más hijo e’ puta es cuando se junta con la tristeza!

“Migo” me espera en la otra orilla y mis letras con ella. Las extraño y mi nostalgia comienza a ser mayor que mi miedo, así que creo que allá voy…. pero sigo con miedo. Tal vez lo haga, aún con miedo. La verdad sigo sin táctica ni estrategia, pero “Migo” me llama y debo ir.

Por ahora, este es el fin de mi comunicado.
Espero verlos pronto, del otro lado del Lago.

EL Tocuyo, 07 de enero de 2019