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jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Dónde andan las musas?

¿Dónde andarán los poetas?
¡Qué alguien responda!

¿A dónde se fue la poesía?

Parece que están de paseo.
Lejos, muy lejos de aquí.

¿Será que hoy no salen naves espaciales rumbo a las estrellas de mar?

¿En que bosque submarino estará paseando el Capitán Nemo?
¿Dónde están Alonzo Quijano y Rodrigo Díaz de Vivar?

¿Dónde están?

Ay, Julio Verne, que largo se me hace este día.
¡Qué larga se me hace la vida!
¡Cuánto por recorrer el mundo en globo!

Musas, vengan a rescatarme.


2 de junio 2009

martes, 22 de noviembre de 2016

Amado presente

Es extraño.
Mi nostalgia, mi bienamada nostalgia ya no me alcanza para mucho.

Enterré mis muertos y exorcicé mis fantasmas
Para quedarme sólo con mi presente.

El presente tiene la extraña capacidad de dejarme indiferente con bastante frecuencia,
Una extraña sensación de tranquilidad,
De monótona quietud que no termino de definir.

No me gusta, ni me disgusta.
No me deja triste, pero tampoco eufórica.

En realidad creo que me gusta.
Es como renovar mi closet emocional:
-Si algo me pone triste o alegre, ha de ser una situación de hoy,
No de ayer o de mañana.

Y así cada día con el traje emocional que corresponde,
Sin preocuparme por el traje de ayer.


8 de diciembre 2008

lunes, 31 de octubre de 2016

Nulidad

¿Cómo se le pide a la inspiración que haga acto de presencia?
¿Cómo la llamas, cuál es el 911 de las musas?
Hoy no es un día muy especial, es igual a ayer.
Tal vez si me hubiese detenido a observar encontraría algún detalle distinto, único, especial.
Pero en realidad no lo hice.

Lo cierto es que hoy no quiero salvar ballenas.
No estoy de ánimo para emprender empresas quijotescas.
Hoy no.
Hoy no moriré de dolor por las palomas mudas o la luna enamorada.
Hoy no echaré de menos a mi amado principito que no conozco.

Hoy en mi alma hay nulidad.
Hoy no tengo inspiración.


20 de noviembre 2007

jueves, 18 de julio de 2013

Buscando a Stephanie


Entre tantas frases de Neruda (y poemas y odas y un sin fin de letras), hay una que está llamando, poderosamente, mi atención.
Dice lo siguiente: "Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas".
Desde los anales de la historia el hombre ha tratado de responder una serie de preguntas sobre su origen, su función y su destino. Y la más apremiante de ellas ha sido ¿Quién soy?.
Es fácil hacer la pregunta y la sociedad nos lanza una serie de etiquetas y patrones en los que nos obligamos a calzar, sin lograrlo del todo. Nos torturamos, mutilamos y retorcemos para adaptarnos a las exigencias de no se sabe quien.

No sé ustedes, pero cuándo era una niña , tenía claro quién era y lo que quería. Si algún profesor con aires de sabelotodo me hacia un test de personalidad y preguntaba quién era yo, yo respondía que era Stephanie y quedaba satisfecha aunque mi profesor tachase la respuesta.
El punto es que cuando somos niños no nos obligamos a encajar en etiquetas porque no es nuestra naturaleza, pero al ir creciendo aprendemos que cuando somos auténticos el mundo puede darnos la espalda y quitarnos su amor.

Es difícil, después de adultos, mirarnos a nosotros mismos, evitando ponernos etiquetas de "Soy gordo", "Soy buena", "Soy torpe", "No sé esto o aquello" y aceptar el ser perfecto que Dios creó y que somos.
Reconocernos, aceptarnos y aprobarnos es una tarea casi imposible si nos dejamos llevar por los estándares de afuera y seguimos atropellando al niño que una vez fuimos y que sabe muy bien quién es.

No sé ustedes, pero yo quiero ser la mujer que más admire la niña que fui una vez. Quiero ser, todos los días de mi vida, yo misma, aunque eso me ponga al margen de los caminos trazados por otros a quienes yo no conocí. Quiero ser la mujer que enseñe a mis hijos a ser auténticos, originales, irrepetibles. Quiero amarme a pesar de mis defectos y darme el permiso de amar otros. Quiero ser feliz. Quiero llorar o reír a mis horas, aunque el mundo me diga que es inapropiado.

En fin, quiero ser muchas cosas, todas a la vez y una por una y un día que puede ser mañana, cuando esté frente a mi creador, voy a poder decirle que fui todo lo que pude, que lloré de emoción con los amaneceres, que reí a carcajadas en los funerales, que celebré mis desaciertos, fracasos y mis días grises, que oré y sentí pánico en mis triunfos, que me callé y que grité, que escribí para sanar mi alma y sané las de otros. Que fui mala, que fui buena, que fui loca y fui cuerda, que fui alegre y que fui melancólica, que fui práctica y melodramática, que fui muda y que fui cantante, que fui poeta y analfabeta, que viví y que maté, que herí y que sané, que olvidé y que recordé.

Quiero ser yo, aunque eso signifique no ser la más buena, ni la más acertada.
Yo soy Stephanie. A veces soy algunas cosas, suelo cambiar con bastante frecuencia, de rumbo de ideas, lo que creía ayer puede ser que hoy no lo crea, lo que fui ayer, tal vez, no lo sea mañana. Tengo montones de defectos y un sinfín de virtudes.

Voy rumbo a encontrarme a mí misma. Me gusta lo que veo en la distancia.
Les deseo un buen viaje.

07 de julio 2013