martes, 22 de marzo de 2016

Fue un Amor conocerte, placer de mi vida (Epílogo)

El sol sale y se oculta puntual.
No sabe que nos abandonamos. No le importó.
La luna... a veces me habla, pero solo a veces.
Puedo decir que aprendí.
Puedo hacer un inventario y calcular pérdidas y ganancias.
Puedo sonreir y decir que no ha pasado nada.
Puedo hacer muchas cosas. Casi cualquier cosa.
Pero no puedo estar a tu lado ni contar con tus eternidades.
Así que con toda mi responsabilidad, te escribo esta carta.
No voy a decir que éramos jóvenes y nos equivocamos. No voy a repartir culpas. No voy a llorar... ya no.
Te escribo a ti. Así que solo diré la verdad.
Este Amor eterno y maravilloso, que definitivamente es más viejo que esta historia, me agota, me cansa.
Eres mi nada. Mi eterna nada. Te amo como una idiota y te espero contra toda esperanza.
Pero vivo feliz sin ti.
Tu Amor me libera, hace crecer mi alma, me devuelve la fe, me hace sonreir...
Pero tú me vuelves loca.
A tu lado soy la mejor y la peor versión de mí misma.
Te agradezco todo.
Lo bueno, lo malo, lo mejor y lo peor.
El Amor, el desamor.
Todo lo que viene de ti.
Te agradezco, te bendigo y te dejo ir.
Bendigo el camino que te trajo a mí y el que aleja tus pasos.
Agradezco tu existencia y tus silencios.
Y ahora es mi deber continuar.
Despedirme, agradecer la invitación y continuar.
Este Amor vive en mí para siempre.
Perdón por las promesas que no cumplí, por las que cumplí a destiempo y por las que nunca cumpliré. Perdón.
Te devuelvo todas las que hiciste. Te libero de todo compromiso que quede en pie.
Estamos tablas.
Te amé, me amaste.
Te herí, me heriste.
Nos abandonamos.
Nuestros sueños quedaron huérfanos.
Las estrellas fueron testigos.
Todo tiene un costo.
Y por este Amor, pagué uno muy alto.
En fin... es tiempo ya.
Fue un Amor conocerte, placer de mi vida.