domingo, 4 de enero de 2015

El dulce sabor de una mujer exquisita.



Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,
si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,
si los rollitos no te generan trauma,
si nunca has sufrido de anorexia,
si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar
sobre una toalla durante horas,
si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,
si sabes cómo se prepara un arroz,
si puedes preparar un almuerzo completo con postre,
si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar,
si no te levantas a las 4:00 a.m.. para llegar primera al gimnasio,
si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo,
sin una gota de maquillaje en el rostro…

Estás en vía de extinción… ¡Eres una mujer exquisita!
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies; si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo; es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida. Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos; Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes y los que estamos fuera de foco somos los hombres); sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama. Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia; es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un hombre… Un hombre exquisito es aquel que valora a una mujer así.
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera. Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento. Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y tender la ropa, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes. La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser muy machas nos llevan gran recorrido. ¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque! Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa.

Gabriel García Márquez.


Eterno Gabo, gracias por tantas letras.

Lección de Vida

 -Durante este último año aprendí cosas sustanciales.

-Cosas que me hacen sentir más segura de mí, pero no por mis capacidades, sino por la certeza que tengo hoy en día de que Dios está conmigo, a pesar de mí.

-Gracias a mis hijos he comprendido lo buen Padre que es Dios.

-Aprendí que me ama con toda mi humanidad, que no sólo conoce mis defectos, sino que los acepta y los respeta, que no es que conoce mis virtudes, es que las puso allí, que son parte y reflejo de Él. 

-Aprendí que cuando voy a mis batallas, por mundanas que estas me parezcan, Él no se queda lejos, no se queda en casa, que va conmigo, que es mi escudo, mi espada, mi armadura, mi compañero, y sobre todo mi valor, la certeza absoluta de que con ir al campo de batalla, ya gané.

-Aprendí que cuando doy todo de mí y me agoto a mí misma y no puedo más, debo tener la humildad de bajar los brazos y decirle a mi Dios-Padre lo que Él ya sabe, que mis fuerzas se acabaron y que ahora le toca a Él luchar lo que yo no puedo. Y amigos, créanme que cuando me he sentido derrotada y he caído al suelo Dios me ha dado mis más grandes victorias.

-Aprendí que durante muchos años he llenado mi alma de conocimiento, pero que sólo al escuchar al corazón he comprendido de qué se trataba el Universo. Hoy sé que soy infinita e inmortal, que Dios hace las cosas a su manera y que ya no me interesan los grandes misterios de la Creación, porque mi Padre Bueno lo hizo perfecto, un infinito parque de juegos perfecto, donde sólo debo Amar. Lo demás, son distracciones.

-Aprendí a aceptar que todos vamos en busca de Dios, sólo que cada cual por su camino, y que ninguno está errado, que debo respetar las busquedas personales, pero también debo tener la firmeza de dar a respetar la mía cuando sea necesario.

-Aprendí que tengo voz, que puedo decir, no sólo lo que pienso, sino también lo que siento, sin temer ser juzgada, porque el juicio de cada quien es algo enteramente personal que nada tiene que ver con mi esencia.

-Aprendí a buscar al Amor detrás de todo y de todos y logré aceptar que es la fuerza que mueve el cosmos. Por loco que me pareciera al principio pensar que detrás de las guerras y los homicidios pudiese haber Amor, cuando miré mejor pude verlo. Gracias a eso hoy tengo la capacidad de aceptar el Amor en muchas de sus formas, aunque a veces, entre rompiendo las ventanas.

-Aprendí a aceptar las bendiciones con que Dios llena mi vida, sin preguntarme si las merezco y si tendré que pagar por ellas. Ya no temo que un dios villano esté esperándome detrás de cualquier escondite para arrebatármelas y pasar factura. 

-Queridos amigos, este año fue maravilloso, se llevó cosas que ya no necesitaba y llenó mi vida de cosas importantes, llenó mi corazón de fe y de Amor del Bueno, me hizo comprender y aceptar grandes bendiciones, me hizo sacar del closet dones que Dios puso en mi alma desde la creación del Universo y que por soberbia yo no aceptaba. Gracias a mi Dios-Padre por tanto Amor, a mis hijos por ser la herramienta perfecta de nuestro Creador, a mi familia por estar siempre a mi lado, luchando codo a codo, y en especial, gracias a los amigos y no tan amigos, que a través de su afecto me muestran día tras día las bondades de este mundo, a veces tan convulsionado, gracias a todos mis héroes, a los que me rescatan de mí misma, a esos mensajeros que Dios envía a mi lado cuando me siento perdida, que vienen a reflejar en su mirada lo que hay de más bello y hermoso de la Vida. 

-Gracias, gracias infinitas, y emulando al gran Ceratti, GRACIAS TOTALES. 



04 de Enero de 2015