Es extraño.
Mi nostalgia, mi bienamada nostalgia ya no me alcanza
para mucho.
Enterré mis muertos y exorcicé mis fantasmas
Para quedarme sólo con mi presente.
El presente tiene la extraña capacidad de dejarme
indiferente con bastante frecuencia,
Una extraña sensación de tranquilidad,
De monótona quietud que no termino de definir.
No me gusta, ni me disgusta.
No me deja triste, pero tampoco eufórica.
En realidad creo que me gusta.
Es como renovar mi closet emocional:
-Si algo me pone triste o alegre, ha de ser una situación
de hoy,
No de ayer o de mañana.
Y así cada día con el traje emocional que corresponde,
Sin preocuparme por el traje de ayer.
8 de diciembre 2008
