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jueves, 24 de noviembre de 2016

Epílogo

Por eso algunos somos poetas y otros no…
Porque donde los primeros vemos naciones,
Los otros no ven a nadie.

Y donde hay multitudes yo puedo ver soledades.


Epílogo

Señores, ya no hay “Nada” que escribir.
“Nadie” se volvió tan genérico que no vale la pena escribirles
De Nada ni de Nadie.

Por eso, este es el fin de este libro.

13 de julio 2010

miércoles, 25 de marzo de 2015

Dolor Anónimo




Hay dolores que tienen nombre y apellido,
Que tienen una cara y un cuerpo.
Y son puntuales.
Llegan, y sabes dónde y cómo duelen.
Son esos dolores que llegan en ciertas fechas del año,
Que resucitan al escuchar alguna canción,
O cuando algún indolente te recuerda alguna herida del pasado.

Esos dolores se quitan rápido.
Ya sabes cómo tratarlos para que vuelvan al rincón obscuro en el que suelen vivir.

Hay otros que son anónimos.
Se esconden en cualquier lugar y te atacan de improviso.
No tienen fecha, hora, ni nombre.
Son escurridizos y pequeños.
Y aún la ciencia no les ha conseguido cura.
Vienen y van con la brisa, la noche o el día.

Son nostalgias.
Pero no se sabe con certeza de qué.
De la infancia... tal vez.
O de una vida que es mía, pero que no he vivido.

Lo cierto es que esos dolores, y sólo esos,
Hacen que la luna hable, que las estrellas rían, lloren o florezcan,
Que las flores me cuenten sus tragedias y alegrías.
Son esos los dolores que me hacen estar un poco loca,
Ser un poco poeta,
Y por sobre todo, ser una niña feliz.

1 de junio 2008

sábado, 27 de diciembre de 2014

Perdón

Perdón.

"Máximo Don".
Hoy escribo para pedir perdón.

Hoy me pido disculpas por no ser Yo al máximo.
Por dejar que los miedos y apegos gobiernen mi mundo.
Por negarle al mundo la maravilla de mi luz.

Hoy le pido perdón a mis padres por no llenar sus expectativas.
Por ser diferente a lo que ellos esperaban.
Por no caminar el rumbo que trazaron para mí.

Hoy, le pido perdón a quienes me amaron y no correspondí.
A quienes me amaron sinceramente y yo trate de mentirosos.
Hoy le pido perdón a quienes me aman y yo ignoro.

Hoy le pido perdón a mis maestros.
Por no creer en ellos. Por no escucharlos.
Discúlpenme.

Hoy le pido perdón a mis hijos.
Por tantas horas de ausencia.
Por no jugar todo lo que debería jugar a su lado.

Hoy le pido perdón a todo aquel que sienta que le he ofendido.
A veces lastimo sin intención de hacerlo, aunque a veces soy cruel con toda mi conciencia.

Amigos y no tan amigos, hoy mi corazón se siente en la necesidad de pedir misericordia.
Yo estoy en proceso de perdornar y perdonarme.
Parece más difícil perdonarnos a nosotros mismos que a quienes nos rodean.
Ojalá nuestras madres nos hubiesen enseñado, junto al Padre Nuestro, una fórmula para perdonarnos todas las noches antes de acostarnos a dormir. Creo que seríamos menos crueles. 
He notado que nuestros fantasmas y demonios se alimentan mejor de las maldades que nos hacemos a nosotros mismos y luego nos convencen de que fueron "los otros" los responsables, así está asegurada la venganza. 
He decidido ya no ser "buena". Voy a ser Stephanie. Y eso admite todo lo bueno y lo malo de ser mortal. Gracias a esto puedo vivir con mis ángeles y mis demonios, sentarme a la mesa con todos y decidir desde toda mi libertad qué hacer, sin señalar después a fuerzas oscuras de mis malas decisiones.

Nuevamente pido perdón a todo el que sienta que lo merece. 
Gracias a todos por tanto Amor y tanta Paciencia.

27 de Diciembre 2014.

domingo, 19 de octubre de 2014

Declaración

Declaración.


Anoche, dando vueltas en la cama.
Repasando algunas cosas que sucedieron durante la semana, llegué a una gran conclusión.
Y he aquí lo que comprendí:
  1. Me amo, me respeto y mantengo un diálogo abierto, sincero y afectuoso conmigo misma, para poder actuar conforme a lo que dice mi corazón. Así si algunas cosas no salen de la manera esperada, estoy en la total libertad de decirme: "Tomaste decisiones que no te llevaron al resultado esperado, pero fueron tus decisiones. Ahora, paga la sanción, aprende la lección y sigue adelante". Eso es libertad y respeto.
  2. Aprecio mis virtudes y acepto mis manías. Tan básico como eso. No niego ni lo uno ni lo otro, y estoy en la capacidad de recibir correcciones y halagos con el mismo amor.
  3. Mi camino es mío. Sólo yo he de transitarlo. Al final del día estamos Dios y yo. No hay más nada. No está más nadie. Así que no quiero ni puedo permitir que sean terceros quienes impongan el ritmo o tracen el rumbo. No es egoismo, es que irrespetarme en esto es una vejación que no planeo volver a cometer. 
  4. Soy una mujer altamente capacitada. Lo sé. Y por esta razón me doy mi lugar en el mundo.
A la luz de esto, declaro:
  1. Que en mi vida, sólo hay espacio para personas que sean capaces de entender que mi libertad no es falta de afecto hacia el resto de la humanidad, en especial para mis seres amados. 
  2. Que mis decisiones por extrañas que parezcan son mías y no espero que aprobación de nadie, aunque no niego que una palmada en el hombro puede alentar mucho.
  3. Que he de recorrer los caminos que mi alma necesite recorrer y no habrá apego ni miedo que me convenza de lo contrario. 
  4. Que creo en Dios. Y mi Dios no es el Dios malvado que castiga cualquier falta. Es un Dios-Padre que tiene brazos fuertes para proteger y suaves para acurrucar. Es un Dios guerrero que me guía y me acompaña en cada una de mis conquistas. Que sostiene mi espada en las batallas y es mi escudo contra las flechas de mis adversarios.
  5. Que soy feliz, no porque en mi vida todo sea perfecto, sino por firme compromiso de la voluntad. Que mi felicidad no es la del animal sano, es la del alma que camina segura de ser real. Y nada real puede ser amenazado.
  6. Que quiero compartir mis triunfos y días de rutina con un alma que pueda aceptar la mía. Que ame mis locuras y travesuras, tanto como mis interminables horas de lectura y mis disertaciones sobre casi cualquier tema. Que soporte mis brincos de impaciencia y mis siestas. Que a cambio amaré sus manías y me sentiré orgullosa de sus virtudes, que jamás lo culparé de mis desiciones, que compartiré con él mis chocolates, la pasta y hasta las aceitunas de mis hallacas. 
  7. Declaro que creo en el amor y que me acerco a él tan rápido como mis pasos me lo permiten y sé que el hombre que me ama también viene rumbo a mi vida. 
En fin, esta declaración la hago para recordarme lo importante, lo que para mí es importante. La hago porque a veces, voy corriendo y de pronto tengo la necesidad imperiosa de postrarme... Y sólo cuando lo hago es que descubro que había dejado mi corazón atrás.