Amigo, yo siempre explico muy mal
Todo lo que tiene que ver con lo que tengo dentro del
pecho.
Mi mundo es distinto al de la mayoría.
Lloré aquellos dolores que para otros pasaron
desapercibidos.
Los lloré en silencio, desde siempre, como
lloran los adultos.
Y mis propias penas fueron relegadas al
congelador;
Criogenizadas vilmente.
No sé exteriorizar lo que llevo dentro,
Y aunque nunca lo diré,
Lo que siento es tan intenso
Que me carcome las entrañas.
No sé sentir a medias.
Ahora te cuento que durante ochenta y seis noches
Las palomas que van a dormir a los parques no hablaban
conmigo,
La luna no me contó historias tristes
Y los perros que me acompañan en mis caminatas solitarias
Estuvieron celosos.
Apenas logré escribir una noche!
Lloré poco por las tragedias del mundo,
No salvé ballenas (no quería hacerlo),
Ni aleccioné a mis amigos sobre la hambruna en
África,
¡Mis musas se escondieron y no me importó!
Hace poco volvieron...
¡Y hoy quiero salvar ballenas!
Pero desde hace cuarenta y seis horas
Te extraño como loca
Y...
Quiero que vengas a enmudecer a las palomas.
23 de octubre 2007

No hay comentarios:
Publicar un comentario