Hoy es un buen día para llorar por las desgracias de
estar vivo....
Llorar, por ejemplo, por cada botella de plástico tirada
en la grama o por el smock.
Llorar por el río Turbio o el Guaire.
No hablemos del río Tocuyo o el Orinoco. (No lloraré
tanto)
Hoy, a lo Andrés Eloy, lloraré por los niños que se
salvaron de Herodes para calcinarse en Hiroshima y por los que se libraron de
esta para agonizar en manos de sus progenitoras (Porque ellas no son madres).
Hoy también se podría llorar por la desgracia de una hormiga
o la de un tomate.
Hoy lloraría por las niñas que olvidaron que la luz que
viene de adentro es más importante que el brillo labial.
Hoy, a lo Ricardo Arjona, quiero llorar por aquellos que
van de cama en cama sin hallar su lugar.
Lloraré por un amigo que olvidó lo hermoso que es amar
porque lo hirieron.
Lloraré por los que nunca han llorado por nada ni por
nadie.
Hoy es un buen día para llorar por todas las especies
silvestres que no conocimos y por las que nuestros hijos no conocerán.
Hoy, fácilmente lloraría por todos los torturados,
secuestrados, asesinados y violados del mundo.
Por cada niño sin padre y por cada padre sin hijo.
Por cada mujer maltratada, por quien, todos suponemos,
debe ser su protector.
Por cada niño abusado por sus padres, tíos,
abuelos o "amigos" de la familia.
Por cada persona alejada violentamente de su familia por
grupos que persiguen lucrarse con esto.
Hoy lloraré por cada proyecto inconcluso.
Por cada sueño roto.
Por cada Quijote que nos haya robado la escuela, el
"qué dirán" o algún "después".
Por cada idea innovadora que se quedó en la gaveta.
Por cada águila que se quedó en el corral de las
gallinas.
Hoy se debe llorar también por todos los pueblos
oprimidos, pisoteados, humillados por las tiranías de algunos cortos de alma y
anchos de ambición.
(Creo que no me van a alcanzar 24 horas)
En fin, hoy lloraré (tal vez no) por algunas cosas que me
pesan en el alma.
Por cada artículo de "Sucesos" que leo en los
periódicos, por cada capítulo de terror que se encuentre en las páginas de la
historia de esta humanidad, por cada pequeño dolor desapercibido, por todas las
especies que aniquilamos año tras año, por cada metro cuadrado de selva talada,
por cada agujero en la capa de ozono, por cada niño que muera de hambre, por
cada niño armado, por cada soledad, por cada flor marchita, por cada
mártir, por cada desgracia de estar vivo...
19 de noviembre 2007
P.D.
Y a pesar de mi nostalgia infinita, el cielo se empeño
en estar más despejado que nunca, el sol brilló con más alegría que de
costumbre y los colores de todo lo que me rodeaba eran únicos.
Y los desconocidos me sonreían.
Una vez más el universo entero
conspiro contra las nostalgias de un sábado por la tarde.

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