Esta vez es definitivo.
No vuelvo a apostar.
Me hundo en este dolor que me deja el perder lo que
nunca fue mío.
Y te busco como el loco entre mis sueños para
despertar con la amargura de tu ausencia.
Tu terrible ausencia.
¿Qué hago con esto?
Amigo mío, yo había olvidado lo inllenable de las ausencias.
Vete con tu dolor, ese, el que yo no te causo...
Llora esa ausencia que no es la mía,
Y déjame a mí escribirle a la tuya.
22 de octubre 2007

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