¡Amigo mío, amor mío!
¡Esta historia no
puede ser!
Qué triste que
existan amores suicidas que nacen con el único propósito de morir.
Porque sí, nuestro
amor nació para morir. Yo no soy como el jilguero que aprisionado entre rejas
canta mejor, y tú te empeñas en ignorar lo que para el resto es evidente.
¿Amigo mío - porque
lo eres- es tan difícil?
Pregúntate a ti
mismo: ¿Es tan difícil amar así?
¿Cuántas veces tenía
que pedirte que me dejaras las puertas abiertas para quedarme?
Yo nunca pensé en
darle fin a lo nuestro, pero llegamos a un punto sin retorno. ¡Qué triste me
siento! Sé que no volveré contigo, pues quiero volver a ser la mujer que te
presenté, de la que te enamoraste, y debo dejarte a un lado para lograrlo.
Mi mente se llena de
mil dudas y quiero abarrotarte con mis “porqués”, pero no es justo ni sano.
Ahora, a pesar de mí,
nos llegó el tiempo de crecer, y lamentablemente a cada uno por su lado.
14 de febrero de 2007.
P.D. Amigo querido, gracias por tantos años de Amor del bueno, por estar para mí, por hacerme sentir la mejor a pesar de los pesares, por defenderme como cosa y posesión tuya, por gritar mi nombre en medio de la gente y lograr que vuelva del inframundo como Lázaro. Gracias por seguir ahí para mí y para los míos. Se te ama profundamente.
Gracias totales.
Tu Amor me sigue alimentando el alma después de tantos años.
El Tocuyo, 01 de noviembre de 2016

No hay comentarios:
Publicar un comentario