lunes, 31 de octubre de 2016

Amor suicida

¡Amigo mío, amor mío!
¡Esta historia no puede ser!
Qué triste que existan amores suicidas que nacen con el único propósito de morir.
Porque sí, nuestro amor nació para morir. Yo no soy como el jilguero que aprisionado entre rejas canta mejor, y tú te empeñas en ignorar lo que para el resto es evidente.
¿Amigo mío - porque lo eres- es tan difícil?
Pregúntate a ti mismo: ¿Es tan difícil amar así?
¿Cuántas veces tenía que pedirte que me dejaras las puertas abiertas para quedarme?
Yo nunca pensé en darle fin a lo nuestro, pero llegamos a un punto sin retorno. ¡Qué triste me siento! Sé que no volveré contigo, pues quiero volver a ser la mujer que te presenté, de la que te enamoraste, y debo dejarte a un lado para lograrlo.
Mi mente se llena de mil dudas y quiero abarrotarte con mis “porqués”, pero no es justo ni sano.
Ahora, a pesar de mí, nos llegó el tiempo de crecer, y lamentablemente a cada uno por su lado.

14 de febrero de 2007.

P.D. Amigo querido, gracias por tantos años de Amor del bueno, por estar para mí, por hacerme sentir la mejor a pesar de los pesares, por defenderme como cosa y posesión tuya, por gritar mi nombre en medio de la gente y lograr que vuelva del inframundo como Lázaro. Gracias por seguir ahí para mí y para los míos. Se te ama profundamente.
Gracias totales. 
Tu Amor me sigue alimentando el alma después de tantos años.
El Tocuyo, 01 de noviembre de 2016

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