Compañero, mi querido compañero.
Mi trovador triste, mi poeta cansado.
Gracias por regalarme un unicornio azul perdido,
Por hacerme compañía desde tu soledad,
Por tus ojos chispeantes que esconden lágrimas.
Gracias por regalarme un "Ojalá" y un
"¿Qué hago ahora contigo?"
Qué bueno es saber que no se es el único loco
Que llora las tragedias que para el resto pasan
desapercibidas!
Qué bueno es saber que para los enanitos la mina
Era distinta desde que conocieron a Blancanieves.
No somos amigos, no... Pero eres mi compañero.
Tú, el que le escribe a las cenicientas de saldo y
esquina.
Tú, el que atesora un pequeño dolor que le
dejó una "Blancanieves".
Gracias por dejarme hurgar en tu mundo,
Por tus verbos intensos y palabras mudas.
29
de octubre 2007

No hay comentarios:
Publicar un comentario