Gracias por conjurar el hechizo que atrapó mi atención.
Gracias por tus ojos espectaculares, chispeantes, enteramente mágicos.
Gracias por tu cuerpo hecho a mano por algún dios del Olimpo.
Gracias por tus manos poderosas y sabias.
Gracias por aparecer. Gracias por no dejarme ignorarte.
Gracias, gracias, gracias...
Eres perfecto. Espectacular. Absolutamente deseable.
Gracias por venir a abrir las puertas.
Gracias.
Bendigo tu llegada y te deseo lo mejor.
Gracias hombre de las siete leyes.
Barquisimeto, 09 de noviembre de 2016.
P.D.
Porque es hora de volver a florecer.

