Estás antes y después de todo...
hasta de la nada.
No puedo vivir sin ti,
pero no te busco.
Sé que te necesito,
que todo me ofreces...
a cambio de tan poco...
Que te debo la vida
y más aún...
Que eres Amor infinito
y yo barro y orgullo...
Pero qué hago con saber esto y más
y no sentir nada....
"Hoy que vuelvo con lágrimas a veros
clavadme vos a vos en vuestro leño
y tendreísme seguro con tres clavos"*
22 de junio del 2007.
Es increíble cuánto ha cambiado mi relación con Dios y conmigo misma en los últimos años.
De niña, en casa me hablaban de un Dios que era puro Amor, en el colegio, me enseñaron del pecado.
Se supone que los maestros estudiaron más que mamá, por eso son maestros, así que deben saber más y si ellos decían que Dios era un juez iracundo, pues yo les creía.
Y por cuestiones de personalidad, me lancé a buscar a Dios en libros y en un sagrario que no me decía nada, y así, poco a poco le quité la mayúscula, para convertirlo en ser vengativo que iba a arrojar mi alma al infierno por no rezar tres Ave María antes de dormir en las noches.
Me sentí en déficit durante años, condenada de antemano, porque el cielo estaba muy alto para los mortales pecadores como yo. Y sin importar la frecuencia con que fuera al confesionario y comulgara, seguía siendo una vil pecadora que se iba a quemar en el infierno. De manera que no sentía verdadero Amor por ese ser al que llamaba dios.
Qué bueno que Dios nos permite recorrer los caminos que nuestra alma necesita transitar para encontrarse a sí misma. Qué bueno que mi relación con Él ha cambiado tanto.
Los últimos tres versos son de Lope de Vega. Me encanta ese poema. Después se los comparto.

