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martes, 27 de octubre de 2015

Aclaratoria


Yo, Stephanie Ochsner, a mis 30 años y en pleno uso mis facultades, físicas y mentales, decido aclarar, porque parece que oscurezco.
  1. Creo firmemente en el Amor, pero no me gustan las novelas. Creo en el Amor que transforma, que parece desordenarlo todo, tumbar la casa, pero que nos edifica.
  2. Creo en el Amor romántico que dura toda... Ya va. Corrijo: "TODA" la vida. Creo que hay personas que hemos amado antes, en otra vida, en otro planeta y que cuando las encontramos, despiertan una parte de nuestra alma que estaba dormida, así que en realidad, creo en el Amor eterno. Que no muere, solo se transforma.
  3. Creo en las parejas. Creo en el matrimonio. Ese, el de "Hasta que la muerte los separe". Creo que es la base de todo.
  4. Creo en la fidelidad. Creo en hombres HOMBRES que solo duermen, tienen sexo, hablan de cosas bellas y miran con ojos brillosos a una SOLA MUJER. Sólo a UNA. La de ellos. Sin segundos frentes, ni familias paralelas. Hombres que sólo miran con deseo el CULO DE SU MUJER. Y por supuesto, creo en mujeres MUJERES, que sólo aman y desean a un único hombre. El de ellas.
  5. Creo en la vida de pareja. Esa, la que viene después de la fiesta y del sexo. En la que quieres asesinar al ser demoníaco que vive contigo porque no fregó el vaso en el que tomó agua a mitad de noche y que por cierto, es el mismo ser angelical que te derrite cuando te da el beso de buenas noches en el hombro. 
  6. Creo en la familia. Creo que sin ellos, sin ese enmarañamiento de seres tan diferentes pero tan leales, no seríamos quienes somos. Perderíamos más batallas de las que creemos. El camino hacia nosotros mismos sería más difícil.
  7. Creo en mis hijos. Sin ellos... Sin ellos no sabría lo grandes y minúsculos que somos. Dios seguiría siendo un concepto abstracto y mítico, lejano, muy lejano. Los días sólo serían 24 horas seguidas de 24 horas más. Y no es que la vida sin ellos no tenga sentido. Es que antes de ellos, yo no sabía, no entendía, no amaba, porque no temía. Ahora le temo a los extraterrestres que puedan secuestrarlos y el piso se convirtió de pronto en un gran enemigo a vencer. En fin, hasta que no experimenté lo frágil de la vida a través de ellos, no pude apreciar el milagro de estar aquí escribiendo.
A la luz de todo esto y haciéndome responsable de cuanto escribo, aclaro:

  1. En este momento de mi vida mi prioridad son mis hijos. OJO! No porque viva a través de ellos, es que me merezco ser el primer Amor de sus vidas. Y aunque agradezco infinitamente a mis padres todo lo que me han dado, especialmente el hecho de darme LA VIDA. Esa no es razón suficiente para Amar desmesuradamente a Nadie. Así que ser el PRIMER GRAN AMOR de mis hijos, no es un derecho divino que me gané por parirlos con dolor y hacer todo lo que el instinto de conservación de la especie me empuja a hacer por ellos. Es algo que me gano todos los días. Es más, corrijo. Es algo por lo que quiero trabajar todos los días. Yo quiero ser la persona por la que mis hijos saquen el pecho orgullosos. 
  2. Amo mi trabajo. Me gusta lo que hago. Me apasiona. Si no me gustara, NO LO HARÍA. Punto.
  3. Sé lo hermoso que es vivir en pareja, estar enamorado de la persona con la que duermes todas las noches. Sé lo que se siente que te hagan reír hasta que te duela la parte de atrás de la cabeza, en el occipital. Yo no sabía que esos músculos dolieran. Sé lo especial que es tener un compañero con el que no existe la vergüenza ni los secretos. Comer del mismo plato, secarte con la misma toalla, cepillarse los dientes, bañarse y hasta ir al baño juntos. Y precisamente, porque sé lo maravilloso que es, QUIERO DARME TODO EL TIEMPO QUE NECESITE PARA VOLVER A VIVIRLO, porque también sé lo que es quedarme dormida llorando para despertarme a las 3am y seguir llorando, odiar a mis endemoniados pulmones por respirar y sentirme ahogada aunque ellos hagan su trabajo. 
  4. Me caen mal las personas que hablan mal de mi país.
  5. No respeto a los hombres y mujeres infieles. Mucho menos a los desleales.
  6. Creo que quienes evaden impuestos son vulgares ladrones.
  7. Quienes pagan en las alcabalas y compran a los "bachaqueros" son tan corruptos como quienes tienen cuentas multimillonarias en suiza, sólo que son más pendejos y eso lo hace más grave.
  8. No es que la política sea mala, la "cosa nostra", es que la convertimos en el chivo expiatorio de los vicios de nuestra sociedad. Así la delincuencia es culpa del gobierno. O sea, tu hijo es delincuente por culpa del presidente, no porque tú no lo corregiste cuando era niño y llegó a la casa con un sacapuntas que no era de él. Y es un ejemplo extremo y cínico, pero somos infantiles al pasar la responsabilidad de nuestras vidas a otras manos que no sean las nuestras. Olvidamos lo que defendía sabiamente Maquiavelo, "Cada pueblo tiene el gobierno que merece".
  9. Hablando de Maquiavelo, prefiero ser temida que amada. Cito: "El Príncipe no debe cuidar que se le llame cruel si se trata de mantener fieles y unidos a sus súbditos, pues con pocos actos de benignidad será más piadoso que tantos otros que, por exceso de piedad dejan crecer los desórdenes, con su secuela de asesinatos y latrocinios. Éstos hacen daño a toda una comunidad, mientras que las ejecuciones capitales ordenadas por el príncipe son en daño de unos pocos.".
En fin, como dije antes, aclaro, porque parece que oscurezco. Cualquiera puede aspirar a entrar en mi vida, la cuestión es que no cualquiera está capacitado para hacerlo. Así que, por favor, abstenerse quienes no sean capaces de lidiar con lo antes expuesto. 
No apto para cardíacos. 
Sin excepción. 
Gracias. 
La gerencia.

27 de octubre 2015
Stephanie Ochsner.