No vuelvas.
La que buscas no está aquí.
Ella nunca existió.
Yo no te
engaño.
Nunca lo hice.
Mi verdad fue mi bandera,
Pero tú no quisiste ni mirarla.
Apostaste por ignorar lo evidente,
Le pusiste mi cara y mi nombre a tu sueño
Y no puedo, ni quiero
Cambiar mi verdad para complacerte.
Me quedo con la amarga angustia de haber causado una
herida,
Sin querer, sin pensarlo o planearlo.
Si acaso cabe una disculpa,
Lo siento.
Pero este pedir perdón no es culpable.
No puedo lamentar lo que soy.
26 de junio 2008

