Ya no hablaba en plural.
No había futuros, ni amaneceres.
Él se fue mucho antes de aquella mañana.
Y yo lo sabía.
Por eso quería que se fuera.
Que manifestara físicamente lo que en su alma era un hecho.
Él ya no me amaba y yo seguía adorando todas sus pecas.
Él no me amaba y yo no nací el día en que nacieron los que se conforman con amar y no ser correspondidos.
Él ya no me amaba... y yo aún lo amo.
Aunque juro que no, todavía lo espero.
Aunque mi vida brilla yo sigo llorando su ausencia, como si se tratara del aire.
Él no me amaba y todavía me duele.
El mundo sigue girando y yo vuelvo a reir a carcajadas, pero él no me ama y yo aún lo espero.
24 de Abril 2014.
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