domingo, 6 de enero de 2019

El Miedo, la Tristeza, el Lago y Migo



En los últimos años he tenido una pésima relación con “Migo Misma” y en mi defensa, voy a decirles que “Migo” se las trae, pero  sin su ayuda, mis letras no son las mismas, por eso en estos últimos meses, sólo escribo cuentas y recetas, pero a estas alturas ya todo me empieza a salir medio poético :-/


Yo soy una mujer de letras. En la oscuridad de mi cuarto, en medio de las noches estrelladas y de las que no lo son, la brisa que sacude los árboles afuera y que se empeña en entrar a mi cuarto, me susurra historias, me trae los cantos de los amigos de Baco… La luna me besa la frente y susurra cosas que yo no quiero oír…


Lo siento, es que tengo una herida engangrenándome el alma y para ser honesta, me dio por no mirarla, a ver si con eso se cura.
(Que no salga ningún psicólogo a decirme que eso se llama negación, ni a diagnosticarme nada y los religiosos absténganse. Sé que estoy en negación y sé que Dios es mi Padre, pero eso no cura por sí sólo. Así que no me salgan con diagnósticos ni exorcismos)


Así que ahora estoy en una mesa de dialogo con mis ángeles y demonios…


Yo sé que cuando el Creador del Universo pensó en mí, fue algo como: “Bueno, ella que sea feliz. Su corazón derramará felicidad, aún cuando la tristeza le nuble la vista. Ella cantará, aunque el llanto le corte la voz, ella bailará aunque sus pies quieran huir, ella sabrá que nació para ser feliz y será de letras, vivirá de ellas, para ellas y por ellas”


Y la verdad es que me siento así! 
Aún en medio de mis peores tormentas, cuando levanto la vista y constato que el cielo sigue sobre mi cabeza, una paz (que no es mía) me hace seguir, contra todo pronóstico. (Así que no se extrañen cuando en medio de una crisis total, yo estoy mirando el cielo o sé cómo estaba el cielo en momentos significativos)


Pero también es cierto, que estoy triste…. Y es una tristeza, honda, silenciosa, íntima. Es un lago, de esos de aguas tan serenas y oscuras, que asustan, porque no sabes qué monstruos puede esconder.


Yo sé nadar, lo hago muy bien y sé que no puedo rodear este lago y tampoco puedo quedarme a vivir en su orilla… pero tengo miedo. Miro el cielo y hasta los rayos y las centellas me hablan de mi herencia, pero tengo miedo. Miro atrás y sé que no hay nada que buscar allá, que no quiero ni puedo volver allá, pero tengo miedo. Ya colgué una hamaca cerca de la orilla, diciéndome: “Debo conocer el lago antes de cruzarlo”, pero sé que eso es una mentira… eso se llama miedo y diplomáticamente le llamamos procrastinar. El lago no me dice nada, no tiene nada que decir, él está allí para ser atravesado y ya. Sé que si se desata la tormenta cuando esté en medio de sus aguas, voy a estar bien. Sé que los monstruos, no lo son y que si hay alguna amenaza real, estaré bien también… Pero tengo miedo. Sé que cuando lo decida, cuando venza mis barreras mentales, el lago será un charco y me divertiré chapoteando en él, pero tengo miedo.

Que vaina tan coño e’ madre es el miedo!!! Y más hijo e’ puta es cuando se junta con la tristeza!

“Migo” me espera en la otra orilla y mis letras con ella. Las extraño y mi nostalgia comienza a ser mayor que mi miedo, así que creo que allá voy…. pero sigo con miedo. Tal vez lo haga, aún con miedo. La verdad sigo sin táctica ni estrategia, pero “Migo” me llama y debo ir.

Por ahora, este es el fin de mi comunicado.
Espero verlos pronto, del otro lado del Lago.

EL Tocuyo, 07 de enero de 2019

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