Querido Don Nadie.
Le confieso, mi querido Don Nadie,
que estaba dispuesta a seguirlo hasta el fin de los tiempos,
hasta el inicio del Universo, hasta el Apocalipsis de la risa.
Pero entre mi disposición y su realidad se interpuso la cordura,
el respeto a mí misma, el autoestima.
Que lástima que mi Amor y su amor no lograran conjugarse en el mismo tiempo.
Que lástima que sus estrellas y las mías nunca fueron las mismas.
Hay amores asi. Verdaderamente inútiles.
19 de Octubre de 2014.
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