Ya no lo extraño a él.
Extraño un cuerpo que sea una
extensión del mío, al que yo tenga acceso total y que pase el día
anhelando ese acceso, ese contacto.
Que mi cuerpo sea de él. Que lo ame, que lo respete, que disfrute explorarlo, con curiosidad y entusiasmo infinitos.
Ya no lo extraño a él.
Extraño sentir una respiración ajena a la mía mientras duermo y despertarme si esta altera su ritmo.
Extraño los abrazos de madrugada, los amores dormidos, madrugados, trasnochados, peleados, contentados...
Ya no lo extraño a él.
Extraño hablar de nada.
Extraño ver televisión mientras acaricio a otro mortal.
Extraño que me besen sin pedir permiso.
Extraño que me frieguen la espalda y que me abracen mientras friego los platos.
No lo extraño a él.
Él ya no me miraba.
Extraño que me miren con profundo amor.
Amor, Eros, te estoy esperando.
Voy
a amarte como nunca. Desde mi libertad, desde todo mi potencial que
exploto y exploro. Voy a amarte como no sabía que se podía amar. Y voy a
dejarme amar de vuelta. Voy a volar a tu lado y a anidar contigo.
Ya te amo y te amaré siempre.
Voy a tu encuentro lo más rápido que pueden mis alas y sé que tú me estás buscando.
31 de Octubre de 2014.
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