Y aún te veo correr tras caretas.
Aún te veo correr tras príncipes azules.
Mariposa consentida, lúcida señora,
¡Qué locos son tus sueños!
Te veo volar y veo tus alas quemarse.
Ya la esperanza se te ha vuelto impuntual,
Y las quimeras se te han llenado de canas.
Cambiar el mundo es la utopía de otros.
¿Cuánto por regalarte mis lozanías quijotescas?
20 de octubre 2008
